En el año 2016, junto con Richard Castro Mamani, publiqué un artículo titulado Aprendiendo con el wayt'ampu en una escuela primaria rural unidocente, donde describimos una experiencia de indagación científica desarrollada con estudiantes de una escuela rural de las comunidades de Marangallay y Kutuctay, en la provincia de Cotabambas, Apurímac (Yapurasi y Castro, 2016, puede accederse al artículo aquí).
Han pasado varios años desde aquella experiencia. Al volver a leerla, encuentro algo que entonces no había identificado con claridad. Más allá del estudio de una mariposa andina y de su ciclo biológico, aquella experiencia contenía una pregunta mucho más profunda:
¿Cómo aprende realmente una persona?
Esta reflexión resulta especialmente significativa para mí porque coincide con la pregunta central que actualmente orienta mis intereses de investigación:
¿Cómo aprende y se transforma la persona humana?
La experiencia del wayt'ampu me permite volver sobre esta cuestión desde una perspectiva práctica y concreta.
Una escuela rural y una pregunta auténtica
La experiencia se desarrolló en una escuela primaria rural unidocente. En este tipo de instituciones, un solo docente atiende simultáneamente varios grados escolares, situación que obliga a buscar estrategias de enseñanza capaces de involucrar a todos los estudiantes alrededor de propósitos comunes.
Con este objetivo, decidimos convertir en objeto de estudio un fenómeno que formaba parte de la realidad cotidiana de la comunidad: el ciclo biológico del wayt'ampu (Metardaris cosinga), una mariposa que habita los bosques de chachakumu cercanos a la escuela (Yapurasi y Castro, 2016).
Los estudiantes observaron orugas, recolectaron información, formularon preguntas, registraron cambios, contrastaron explicaciones y comunicaron resultados. Lo importante es que no estaban aprendiendo contenidos descontextualizados; estaban investigando un fenómeno real que podían observar directamente.
Esta característica coincide con lo que Díaz Barriga (2006) denomina enseñanza situada, es decir, una forma de aprendizaje vinculada a contextos reales y significativos para los estudiantes.
Más allá de la mariposa: aprender a pensar
Cuando se analiza la experiencia desde una perspectiva pedagógica, resulta evidente que el aprendizaje no se limitó a conocer las etapas de la metamorfosis de una mariposa.
Los estudiantes desarrollaron formas de pensamiento.
Por ejemplo, al observar que las orugas construían habitáculos con hojas y seda, plantearon una explicación inicial: consideraban que aquellas estructuras eran el paso previo inmediato a la transformación en crisálida. Sin embargo, el tiempo transcurrió y la transformación no ocurrió como esperaban. Esto los llevó a revisar sus hipótesis y buscar nuevas explicaciones.
Desde una perspectiva educativa, este episodio resulta especialmente valioso porque muestra que el aprendizaje no consiste simplemente en obtener respuestas correctas, sino en revisar y mejorar las propias explicaciones a partir de la evidencia disponible.
En palabras de Dewey (1938), la experiencia por sí sola no garantiza el aprendizaje; este surge cuando la persona reflexiona críticamente sobre lo que vive.
¿Qué operaciones mentales estaban presentes?
Al revisar hoy aquella experiencia, encuentro indicios de varias operaciones mentales que parecen intervenir de manera recurrente en los procesos de aprendizaje.
Observación
Toda la investigación comenzó observando.
Los estudiantes recorrieron los bosques de chachakumu, identificaron orugas, examinaron hojas, registraron comportamientos y prestaron atención a detalles que normalmente pasan desapercibidos.
Antes de comprender, el ser humano necesita percibir.
La observación constituye una de las bases de toda construcción de conocimiento.
Comparación
Los estudiantes compararon:
-
orugas de distintos tamaños;
-
habitáculos diferentes;
-
organismos observados en libertad y en cautiverio;
-
comportamientos en condiciones ambientales distintas.
Comparar permite descubrir semejanzas y diferencias, proceso indispensable para la formación de conceptos.
Clasificación
Al distinguir huevos, orugas, crisálidas y mariposas adultas, los estudiantes organizaron la información en categorías.
La clasificación aparece en prácticamente todas las áreas del conocimiento, desde las ciencias naturales hasta la comprensión lectora y las matemáticas.
Formulación de hipótesis
Una parte importante de la experiencia consistió en proponer explicaciones tentativas.
Los estudiantes se preguntaban:
-
¿Qué ocurrirá después?
-
¿Por qué construyen esos habitáculos?
-
¿Qué necesitan para sobrevivir?
-
¿Cuándo aparecerán las mariposas?
Estas preguntas dieron lugar a hipótesis que posteriormente fueron evaluadas mediante observaciones y registros.
Inferencia
Muchas de las conclusiones alcanzadas no podían observarse directamente.
Los estudiantes tuvieron que interpretar indicios, relacionar datos y construir significados.
La inferencia es una operación mental especialmente importante porque también interviene en la comprensión lectora, la resolución de problemas y el razonamiento científico.
Relación causa-efecto
Durante la crianza de las orugas, los estudiantes observaron que su actividad aumentaba cuando eran expuestas al calor del sol.
A partir de esta observación comenzaron a establecer relaciones entre las condiciones ambientales y el comportamiento de los organismos.
Comprender relaciones causales constituye una capacidad fundamental para explicar fenómenos y tomar decisiones fundamentadas.
Explicación
Finalmente, los estudiantes integraron observaciones, comparaciones, hipótesis e inferencias para construir explicaciones cada vez más elaboradas sobre el ciclo biológico del wayt'ampu.
Explicar supone organizar el conocimiento en una estructura coherente y significativa.
Por ello, podría considerarse una operación compleja que integra múltiples procesos cognitivos previos.
Una reflexión diez años después
Cuando desarrollamos esta experiencia, nuestro objetivo principal era promover la indagación científica en una escuela rural. Sin embargo, hoy percibo algo más.
Lo que realmente observábamos era el funcionamiento del pensamiento humano mientras aprende.
La experiencia del wayt'ampu me lleva a formular una hipótesis que actualmente orienta mis investigaciones:
Es posible que existan operaciones mentales fundamentales que participan transversalmente en múltiples formas de aprendizaje humano.
Cuando un niño aprende a leer, observa símbolos, compara palabras, clasifica sonidos, formula anticipaciones e infiere significados.
Cuando aprende matemáticas, identifica patrones, compara cantidades, establece relaciones y construye explicaciones.
Cuando aprende ciencias, historia o educación religiosa, también recurre a operaciones semejantes, aunque aplicadas a objetos de conocimiento distintos.
Esta idea guarda relación con los planteamientos de Feuerstein (1980), quien sostenía que el desarrollo cognitivo depende de la modificación progresiva de las estructuras mentales mediante experiencias de aprendizaje mediado.
Una enseñanza para la escuela
Con frecuencia la escuela se preocupa por transmitir respuestas. Sin embargo, las experiencias educativas más transformadoras suelen comenzar con una pregunta.
Los estudiantes de aquella pequeña escuela rural no aprendieron porque memorizaron el ciclo biológico de una mariposa. Aprendieron porque observaron, preguntaron, compararon, formularon hipótesis, evaluaron evidencias y construyeron explicaciones.
En otras palabras, aprendieron porque pensaron.
Quizá el desafío más importante de la educación no sea únicamente enseñar contenidos, sino ayudar a desarrollar aquellas operaciones mentales que permiten comprender el mundo, actuar sobre él y transformarlo.
Por ello, al mirar retrospectivamente aquella experiencia, considero que el wayt'ampu no solo fue un objeto de estudio. Fue también una oportunidad para observar algo mucho más importante: el proceso mediante el cual los seres humanos construimos conocimiento.
Y quizá sea precisamente allí donde comienza toda auténtica transformación humana.
Referencias
Dewey, J. (1938). Experience and education. Macmillan.
Díaz Barriga, F. (2006). Enseñanza situada: vínculo entre la escuela y la vida. McGraw-Hill.
Feuerstein, R. (1980). Instrumental enrichment: An intervention program for cognitive modifiability. University Park Press.
Yapurasi, H. y Castro , R. (2016). Aprendiendo con el wayt'ampu en una escuela primaria rural unidocente. Red de Educadores Humanistas, 2, 8-13.